El Carnaval de Navarra está lleno de tradiciones y personajes históricos, que son representados en estas fechas por los habitantes de cada pueblo y ciudad.

En este post, os voy hablar de dos personajes de los Carnavales de la Ribera, que me han llamado la atención: los Zarramusqueros de Cintruenigo y los Zipoteros de Tudela.

 

Suenan las campanas en Cintruénigo. Las calles quedan vacías a la par que abundantes personas se asoman a las ventanas y balcones. Máscaras de todo tipo ocupan poco a poco las calles céntricas. Simultáneamente hacen su aparición unos personajes, con buzos azules o disfrazados de otra guisa, con instrumentos variados, que tienen como objetivo ensuciar a todo aquel que ose mostrarse a cara descubierta. Queda por delante toda una hora, hasta que vuelvan a tañer las campanas”

 

 

En tiempos pasados los zarramuskeros producían bastante más revuelo que ahora, cuando los protagonistas son fundamentalmente niños y adolescentes. Por aquel entonces había que hacer compatible la fiesta con el duro trabajo en el campo por la mañana. Los “zarramuskeros” eran más contundentes y utilizaban para manchar hasta excrementos o sebo que llevaban en unas calderetas.

Otros preferían ponerse pinchos y restregar con ellos a las mujeres. Subían a los balcones e incluso tiraban las puertas de las casas persiguiendo a las chicas. En aquella época arrojaban también huevos que contenían tintas, azulete…, así como betún de zapatos. Comentan que “quien no se ponía máscara terminaba con dos o más dedos de porquería por todo el cuerpo”.

 

Camisa de color, sobrecamisa azul, pantalón blanco o negro, pañuelo en la cabeza anudado en las cuatro esquinas, máscara blanca, funda de almohadón para llevar caramelos y peladillas, vara con cascabeles y una botana. ¿Reconocen al personaje? Se trata del Zipotero de los carnavales de Tudela

El Zipotero tudelano es un personaje muy antiguo, que ya recogió el historiador José Yanguas y Miranda en sus escritos sobre el Carnaval (siglo XIX), y su recuperación hace 27 años tenía como propósito darlo a conocer a los vecinos de la ciudad, que las nuevas generaciones se familiarizasen y empezasen a sentir como suya esta figura que se convierte en protagonista indiscutible en el transcurso del pasacalles del primer día del Carnaval que se realiza después del cohete. Los zipoteros, acompañados por el Capirote, un personaje de reciente creación que encabeza la kalejira (lleva la cara cubierta, un alto gorro y una vara con varios cencerros), desfilan por las calles del Casco Antiguo lanzando caramelos, mientras utiliza su vara (porta una botana atada en su punta y cascabeles) para descargar sobre las personas que encuentra a lo largo del recorrido que se inicia en la calle San Nicolás (frente a la sede de la sociedad gastronómica Tafurería) y concluye en la plaza del Mercadal, donde se celebra una chistorrada popular.